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Mezquita Azul: Entre los miles de mezquitas que hay en Estambul está ha sido de las más bonitas que hemos visto. La calidad de sus frescos, con predominio del color azul, nos han hecho pasar unos momentos de deliciosa contemplación. Como anécdota, hay que descalzarse para entrar (en todas las mezquitas) y en algunas de ellas las mujeres deben entrar con pañuelo en la cabeza.
San Salvador en Cora: Es una pequeña iglesia con todas sus paredes cubiertas de mosaicos. Sorprende la buena conservación de los mismos y la calidad de las imágenes representadas.
Alguno de los cientos de cementerios musulmanes que nos podemos encontrar por cualquier sitio de esta ciudad
Seguro que hay miles de sitios más que podríamos citar, pero estos son los más interesantes. Otras facetas curiosas e interesantes son: la calidad de sus comidas (una mezcla entre dieta mediterránea, pero aderezada con muchas especies), el poco valor de su moneda (es un lugar ideal para sentirse millonario. 1 pta. = 2.300 liras turcas), la persistencia de los vendedores,...
No nos hemos olvidado de visitar el Bazar Egipcio (o de las especies) y el Gran Bazar, donde podemos encontrar los productos más típicos de turquía: alfombras, oro y plata, especies, cerámica, metal y cuero.
En resumen, una ciudad a la que volver para poder disfrutar intensamente de una mezcla de culturas y del "poso" de la historia.
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