Llegamos a la estación donde tomaríamos el metro, caminamos un largo trayecto para tomar la línea 3, parecía que nunca íbamos a llegar, el equipaje había multiplicado su peso. Ricardo cargaba la maleta grande y yo cargaba un maletín de mano, me impresionaba la cantidad de gente que se movilizaba de un lado a otro. Hasta que por fin llegamos a la estación Fontana, la estación donde nos bajaríamos para luego caminar aproximadamente 4 calles hasta llegar al edificio donde vivía mi hijo. No sé que me había parecido más largo, el viaje a España, o el largo trayecto para llegar a la casa de mi hijo. Al entrar a su pequeño apartamento lo abrace una y otra vez y abrí las maletas para hacerle entrega de todos los regalos y presentes que le mandaban sus hermanos y familia. A pesar de la gran felicidad, veía en su mirada una tristeza profunda por todas las añoranzas que llevaba en su corazón, le hacía falta su amada Venezuela, su gran familia y sus entrañables amigos. Y después comprendí que nada pasaba por casualidad sino por causalidad, yo estaba en ese lugar para darle a mi hijo ánimo y esperanza y ésa realmente había sido la razón de mí viaje. A la hora aproximada de haber llegado me dijo: mami, cámbiate de ropa y ponte cómoda que vamos a comer. Había perdido la noción del tiempo, tenía la hora de Venezuela y estaba cansada, con sueño. Me llevó a almorzar a un lugar cercano a casa; era comida típicamente de la región, pero deliciosa como toda la comida española. Luego caminamos por el bellísimo paseo de Gracia, hasta llegar a Las Ramblas, a cada paso me impresionaba al ver aquella espectacular ciudad, su majestuosidad, sus edificios antiguos de más de cien años impecablemente conservados, las obras arquitectónicas de Gaudí, La catedral de Montserrat y La Sagrada Familia, la bellísima plaza Cataluña, el espectacular barrio gótico. Por momentos deseaba pellizcarme para saber qué lo que estaba viviendo no era un sueño. Jamás había visto nada semejante a esa enigmática y espectacular ciudad.
Había una brisa agradable, estaba comenzando la primavera y aun se sentían los vientos fríos del invierno, la gente vestía impecablemente, las damas con sus abrigos y botas, los caballeros con sus sobretodos largos y bufandas, era gente dotada de una gran elegancia, caminaban con finura y clase, se notaba la alta calidad de vida y lo cosmopolita de aquel lugar. Habían músicos por todas partes, personas quizás de origen extranjero que se ganaban la vida interpretando bellos valses y melodías románticas italianas y francesas, tangos argentinos y música instrumental de cualquier lugar del mundo, en cada rincón había alguno de ellos con guitarras, violines o acordeones.. …
Yo seguía disfrutando de aquel maravilloso espectáculo. A todo lo largo de Las Ramblas habían pintores que abrían sus lienzos para ofrecerlos a la gran cantidad de peatones y turistas. Algunas damas se ofrecían como modelos y los pintores hacían de las suyas con sus paletas de mil colores.
El ambiente bohemio de ese lugar me fascinaba, era maravilloso pasear por aquellos lugares. Los cafés estaban de lado a lado del gran boulevard, cantidades de mesitas con sus respectivos toldos de rayas blancas y rojas y multitud de gente disfrutando de exquisitas tapas, un delicioso y espumoso cortado, una buena copa de vino… Ése espectáculo, sólo lo había visto en películas. Me quedaba embelesada al ver la educación de aquellas personas, el respeto a las señalizaciones de transito y el respeto de los peatones en el instante de tener que atravesar las calles y avenidas. Deseaba retratar en mi memoria todo lo que veían mis ojos….
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Reconiicimiento a una bella expresion literaria
Querida prima Yajaira, un poco tarde pude leer y disfrutar tus narraciones para Ricardo y el viaje a España. La belleza de la narraciòn me deja mudo porque soy gran admirador de la literatura bien escrita y escribirte yò me daria pena, porque soy un simple agricultor; sin embargo comparto con alegria en nombre de la familia que nos une, la forma de expresar lo que sientes y la profundidad de los consejos, la sencillez de tu palabra y el amor a la patria. Andres Prisco.(22-1-11)
Hola Sra Zamora, He leido sus narraciones en varias páginas, muy hermoosas todas. Escribe con el corazón y eso la hace con un toque especial. Muchas felicidades.