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Miércoles, 1/11/00 - (ANTIGUA - SANTIAGO DE SACATEPEQUEZ)
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Todos preparados
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Hoy es el día de difuntos y tenemos excursión a Santiago, celebran el día de todos los santos haciendo volar los barriletes, cometas de hasta 25 metros de diámetro. Salimos con 1 hora de retraso, la organización de la agencia de viajes es nefasta. Al llegar al pueblo, el caos circulatorio es total, hacemos el último tramo andando y llegamos al cementerio por la calle central del pueblo que está llena de puestos donde se vende de todo, principalmente frituras. El cementerio está abarrotado, la gente sentada encima de las tumbas y subida a los panteones, entre el tumulto las impresionantes cometas. Se trata de una tradición de 101 años, al elevarse las cometas, los vivos se pueden poner en contacto con los difuntos y cuanto mas alto vuela el barrilete, mejor es la comunicación.
A las 4 de la tarde salimos en el mismo caos hacia Antigua de Guatemala, en menos de 2 horas estamos en el hotel duchándonos para sacarnos el polvo acumulado en el gentío. Después de la cena, camino al hotel, Vicky y Hortén comentan lo desafortunado del día, yo defiendo la postura que el día no ha estado tan mal, es una lástima que no hiciera suficiente viento para volar las cometas mas grandes, pero conseguimos ver 5 ó 6 cometas de unos 3 metros de diámetro volando simultáneamente; la otra alternativa que teníamos era subir al volcán Pacaya, único en erupción cercano a Antigua, la guía lo marca como una opción poco segura, nos conformamos con subir por la noche a la terraza del hotel para ver si se ve el resplandor de la erupción pero está totalmente nublado; mañana temprano intentaré hacer unas fotos al volcán.
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Armando un barrilete
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Levantando el vuelo
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Jueves, 2/11/00 - (LÍVINGSTON)
A primera hora subo como tenía pensado a la terraza para fotografiar los volcanes: El Agua al sur de la ciudad, el volcán Fuego al SW y el volcán Acatenando al W. Hacemos un breve desayuno y nos viene a recoger la furgoneta. El viaje a Ciudad de Guatemala dura apenas 1 hora, nos dejan en la terminal de autobuses donde un pullman, en el que seremos los únicos extranjeros,
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Livingston
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nos llevará a Puerto Barrios. Cinco horas después, Puerto Barrios se presenta bastante hostil, la primera y única impresión es esa; esperamos 3/4 de hora a que se completara la lancha rápida con 12 pasajeros con dirección a Lívigston. Cometemos el error de colocarnos en los asientos delanteros de la barca y los pantocazos son tremendos, todos excepto Vicky pensábamos nuestras prioridades en el caso de naufragio, una ola mas tomada representaría la zozobra inevitable, uno pensaba en quitarse las botas, otro en anudar los chalecos para salvar su mochila, yo pensaba que debería pagar a J.L. una nueva Hexar y que tendría que extraer de la mochila el billete de vuelta a España y los carretes de fotografía que posiblemente lavándolos en agua dulce se podrían salvar; una vez en tierra, Vicky puesta al corriente de nuestros pensamientos, en un primer momento nos llamó fatalistas
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Calle principal
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pero lo cierto es que después, estuvo dándole vueltas a la cabeza a la forma de desatar los complicados nudos de sus botas en caso de una urgente necesidad futura. Dimos una vuelta por el pueblo en el que la gran mayoría de población es de raza negra y pudimos apreciar la buena onda que desprende este remanso de tranquilidad y comprendemos como lo ha escogido, el que se autodenominó "vago", como residencia en el barco de un amigo; Lo conocimos en el muelle de Puerto Barrios y viajaba en la misma lancha que nosotros, mexicano, rubio y con todas las ganas del mundo de llevar su vida siendo su propio dueño. A las 6 de la tarde, llegó la hora de la cena; la hacemos en el restaurante Bahía Azul, la chica que nos sirve la mesa tiene acento español, le pregunté de inmediato si lo era y contestó que de Reus; en agosto del año pasado viajaba con una amiga por esta zona y decidieron quedarse. Acabada la cena cambiamos 100 USD para los dos siguientes días y nos marchamos al hotel a descasar no sin antes organizar una cacería de cucarachas en la habitación.
Viernes, 3/11/00 - (LÍVINGSTON - FLORES)
A las 7 A.M. nos levantamos, la ducha no tiene agua caliente, el único hotel en la ciudad que la tiene es el Tucán, nos dijeron que era el más caro y se paga en USD. Un ligero desayuno continental en el mismo restaurante de la noche,
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Desembocadura "Rio dulce"
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un par de fotos del lugar y al malecón, que a las 9 sale la lancha colectiva que por 70 Qz. por persona nos llevará por el estuario del río, con tres turistas mas como pasajeros de la lancha, remontamos el río, nos detenemos un instante en una fuente de aguas termales sulfurosas; un poco más arriba, en unos islotes formados por los sedimentos del río y al igual que las orillas, plagados de vegetación podemos ver garcetas blancas y cormoranes; las orillas son prácticamente verticales con una altura de unos 100 metros; en los lugares en que la ribera se presenta mínimamente horizontal, aprovechan los lugareños para construirse una choza con techos de palma o plancha ondulada y la base sobre pilares de madera al estilo de los palafitos. Durante un solo instante veo asomar en la superficie del río una vaca marina (manatí), pierdo la ocasión de fotografiarla y la suerte no se vuelve a repetir durante el trayecto. Casi llegando a Río Dulce, lujosas mansiones imitan con sus techos de palma a las modestas chozas que río abajo se asomaban al río; las mansiones no son excesivamente ostentosas pero los inmensos barcos que amarran a sus pantalanes privados delatan el poderío económico de sus dueños; desfila una residencia tras otra a nuestra derecha y justo al llegar al puente que une el estrecho, cambia el aspecto radicalmente; el muelle de Río Dulce es el principio del mercado, abarrotado de gente, ahora no se ve por ningún sitio el césped recién cortado ni la hamaca de tela de algodón de un blanco inmaculado, como en tantos otros lugares de la tierra, los dos mundos frente a frente se desafían con su presencia. Dos cuadras calle arriba, aparece un viejo pullman con 30 años de carreteras polvorientas, va dirección Flores y admite pasajeros por 50 Qz., el vendedor de boletos a pié de calle nos relata las bondades del medio, solo tardará 4 horas, tendremos un asiento para cada uno e incluso si quiero me dejarán fumar a pesar que el interior del autobús luce un claro letrero que dice: "NO SMOKING". Nos dejamos convencer, el precio nos conviene, sabemos que la incomodidad está garantizada pero no nos parece excesivas 4 horas para recorrer 208 Km en este país.
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Palafitos
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Pasados 50 Km. aproximadamente de la salida, se detiene el autobús en un puesto de la policía, un agente toma uno a uno todos los pasaportes de los viajeros nacionales en el mío solamente comprueba la caducidad de mi visado, en unos minutos el agente devuelve los pasaportes a sus titulares, supongo que el trámite se debe a que Flores es zona franca, de todos modos estamos un poco lejos del destino para poner ese tipo de control ¿...?. Recorremos las tierras azotadas con dureza el año pasado por el huracán Mich, en algunos barrancos se puede ver todavía pilares de puentes caídos y grandes troncos arrancados. El viaje es incómodo, las paradas son continuas, en un mismo pueblo de 4 casas llega a parar en 5 ó 6 ocasiones para subir o dejar sendos pasajeros, no hay parada establecida. es cuestión de ponerse al borde de la carretera y el bus te para donde tu estés, alguna ventaja tienen que tener los lugareños, el transporte en todo el país es incómodo y carísimo para ellos, donde un salario medio es de 50 Qz./día y si no tienes la suerte de saber escribir tu sueldo no pasará de los 30 Qz./día. El viaje se alarga 1/2 hora mas de lo que nos dijeron en un principio, 4 1/2 horas no son muchas pero a Pablo le pusieron nervioso las innumerables paradas. Un taxi por 60 Qz. nos lleva al aeropuerto y en busca del hotel, nos dice el taxista que todo está muy lejos y no es cierto, mas tarde un vecino de la ciudad nos dice que la carrera no debería costar mas de 20 Qz. pero tenemos asumido que siempre sale alguien que nos engañará, unos lo consiguen y otros no. En el aeropuerto nos dicen que el vuelo a Cancún nos cuesta 175 USD y que no podemos pagar con Visa, parece ser que no funciona el terminal y que mañana posiblemente seguirá sin funcionar, está claro que no quiere que paguemos con tarjeta, esa mentira no se la cree ni él, le digo al empleado que no hay problema que yo le reparo el TPV, pero lógicamente no acepta; en fin, que quedamos contentos... ya estábamos nerviosos y con esto lo estamos más; el taxista intenta llevarnos con mentiras al hotel que el quiere y al final nos cerramos en banda y le decimos tajantemente que nos lleve al hotel Sta. Margarita y en este nos quedamos; la dueña es muy amable y sincera, acordamos un buen precio de 40 Qz. por persona para el transporte a Tikal y mañana a las 7 nos recogerá una combi delante del hotel. La cena en El mirador del lago es de lo mas insulso que hemos tomado durante el viaje, pero nos sirve pare llenar el estómago. Después jugamos unos minutos con el loro del hotel, queremos devolverle las gracias que antes de la cena le había brindado a Hortén, ella quiso acariciarle y el loro le dio la patita, Hortén le prestó el dedo y el loro se subió a la mano, siguió por el brazo hasta el cuello y allí le picoteaba y se reía a carcajadas, y cuanto más se reía Hortén más reía el loro, el show fue divertido.
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