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Otrosí, permite comprobar que Herodoto erró, Egipto no es tanto el regalo del Nilo sino el regalo que los egipcios se hicieron. La cinta de vegetación, exótica y exuberante, fuente de vida de personas y animales a lo largo de más de mil kilométros, desde la presa de Assuan, se detiene bruscamente donde acaban las terrazas de limo y las obras de riego que erigieron los hombres aprovechando las crecidas del rio.
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| Niños en el Nilo. |
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| La orilla y el desierto. |
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No hay transición, donde acaba la labor del hombre la palmera cede su sitio a la roca y la arena.
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| La huella de John Gordon. |
El desierto en estado puro sin concesión al más pequeño matojo.
Este viaje puede continuar por nombres de leyenda, Luxor, Karnac, Tebas, Memfis, Cocodrilópolis, Isla Elefantina, donde sepuede uno maravillar de la fusión helenística y romana con la más antigua de las grandes civilizaciones de Occidente. Y también se vé cómo las gentes insensibles han ido dejando la huella de su estulticia con el afán de inmortalizarse con el esfuerzo de los demás.
Pero dejo espacio para que otros viajeros, en redor de esta lareira virtual, llenen vuestros sentidos y vuestra imaginación con sus descripciones y sus sentimientos.
Continuará (o no, depende de la voluntad de nuevos escribas)
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